Arrullo — Expediente LN-36 · Entrega 7 de 8. Índice del expediente
¿Llegas tarde? Empieza por la entrega 1.
Pieza 9 — Notas de voz de Frank Mercer (continuación)
Transcripción traducida del inglés.
NOTA DE VOZ 6
Fecha: 15/03/2036 · Hora: 05:20 · Duración: 00:09:12
Origen: terminal de F. Mercer · Destino: contacto de seguridad · Cifrado: sí
[Ranas. Agua que corre cerca. El ventilador pequeño de un aparato electrónico. Teclas.]
FM: Ya te llegaron. Lo sé porque el teléfono dice «enviado» y porque no me has contestado. Bien. No me contestes.
[pausa, 8 s]
No te voy a decir qué sentí. Te voy a decir lo que hice, porque es lo único que sé hacer.
Lo primero, en el callejón, antes de que se apagara la pantalla: le quité el bloqueo automático. Después le saqué la tarjeta y lo puse en modo avión. Si lo encuentran conectado a una antena, lo borran desde lejos. Así trabaja la gente que sabe lo que hace. Y esta gente sabe.
[pausa, 4 s]
Pero el teléfono no es lo importante. Lo importante es el control que el chico llevaba colgado del pecho.
Su red no pasa por las antenas de teléfono. Pasa por sus propios drones. Cada pájaro que tienen en el aire le pasa la señal al siguiente, y el último la lleva a la base. Es lo mismo que montábamos en el frente, pero mejor. Más caro que todo lo que tuvimos nosotros.
Y el control del chico sigue dentro. Nadie lo ha sacado de la red.
[pausa, 5 s]
¿Sabes por qué? Cuando lo encendí, antes de los mapas, salió un logo. Un segundo nada más. Una luna dormida encima de una cuna.
El sistema no es de los Arrechos. Ellos lo usan, pero no lo administran. Para cortarme, alguien de aquí tiene que pedírselo a alguien que está al otro lado del mundo. Allá son las seis y veinte de la tarde. Se van a enterar. Pero tengo unas horas.
[pausa, 6 s]
Conecté el control a mi terminal con un cable, y mi terminal sale por satélite hacia ti. Lo que vea este control, lo vas a ver tú. Ya debería estar entrando en tu pantalla. No lo mires todavía si no quieres. Pero grábalo. Todo. Aunque yo ya no esté.
En Ucrania hacíamos esto con los rusos. Agarrábamos uno de sus controles y nos quedábamos mirando por sus cámaras hasta que se daban cuenta. A veces tardaban días.
[pausa, 4 s]
En la lista hay siete canales. Seis son drones: «pájaro uno», «pájaro dos»… Los fui abriendo uno por uno. Techos. La carretera. El río. Un claro con lonas verdes: el mismo claro del video. Los drones de carga vuelven ahí. Ya sé dónde está.
El séptimo canal no se llama pájaro. Se llama «OP-01».
[pausa, 9 s]
No vuela. Camina. Va a la altura de una cabeza. Mira a los lados como mira una persona, no como mira un dron. Y cada pocos segundos la imagen se pone negra un instante y vuelve.
Tardé en entenderlo. Parpadea.
[pausa, 7 s]
Estoy viendo lo que ve Daniel.
[pausa, 12 s]
Hace un rato se miró las manos. Las tenía limpias. Después miró a un hombre que le traía un plato de comida, y encima de la cara del hombre apareció un nombre y un número, en letras blancas. Como en un juego. Daniel le dio las gracias. Lo oí. Tiene un micrófono por dentro, en el hueso. Lo oyes como si te hablara al oído.
Y cuando nadie le habla, habla él. Bajito. Describe lo que ve. «Ocho hombres. Dos drones cargando. Lluvia fina». Como dictaba en sus cuadernos. Como en Kabul.
Le están usando el oficio. Lo tienen de reportero para alguien más.
Y hay otra cosa. A veces, encima de todo, salen unos signos que no son letras. Ni chino, ni nada que yo conozca. Duran nada. Y justo después Daniel dice algo, como si le hubieran preguntado.
[pausa, 6 s]
Ya sé lo que vas a decir. Que el video de «vete a casa» es una trampa. Que me lo pusieron delante para que vaya. Sí. Ya lo sé. Mandaron a Daniel a decirme que me fuera porque saben que no me voy a ir.
En Kabul solté manos que no pude subir y me di la vuelta. Llevo quince años dándome la vuelta.
Esta vez no.
[pausa, 5 s]
Voy esta noche. Solo. Me llevo el control, y la terminal en la mochila: lo que vea el control te va a seguir llegando. Mientras siga dentro, veo dónde están sus pájaros y dónde no.
No vengas. No mandes a nadie. No hay nadie a quien mandar.
Si no vuelvo… mira por sus ojos. Alguien tiene que ver esto entero.
[Fin de la grabación]
Anexo E — Canal OP-01
Traducido del inglés
Grabación del canal que F. Mercer abrió hacia mi terminal el 15/03/2036. El canal dejó de transmitir el 16/03/2036 a las 03:34. Lo grabé entero, como me pidió. Esta vez también lo vi entero. Alguien tenía que verlo entero.
Lo que el sistema escribía encima de la imagen va entre corchetes, tal como aparecía. Había otra escritura, que no era del sistema. Duraba dos o tres cuadros. Tuve que ver el canal cuadro por cuadro para encontrarla. La describo donde aparece.
Canal: OP-01 · Señal: óptica + audio por conducción ósea · Origen: implante · Fragmento: 16/03/2036, 03:09–03:34

[03:09] El claro de las lonas verdes, de noche, con luces rojas a ras del suelo. Los drones de carga en tierra. Daniel está sentado sobre una caja. Mira a los hombres, uno por uno, y encima de cada uno aparece un nombre corto y un número.
En una esquina de la imagen aparece una línea de signos. No son letras. Son curvas cerradas, ganchos, espirales con un punto en el centro, como una escritura hecha por algo que no tiene dedos. Dura tres cuadros.
Justo después se le oye la voz desde dentro, baja, pareja:
DRW: Ocho hombres. Dos drones cargando. Lluvia fina. Hora: tres y nueve.
Tardé en entenderlo. Daniel no está narrando. Está contestando.
[03:12] Entra en la imagen el hombre educado. El de La Unión. Se agacha delante de Daniel, a su altura.
VOZ 1: (acento colombiano) Ya viene, parce. Por el estero. Solito.
DRW: Gracias.
VOZ 1: ¿Necesita algo?
DRW: No.
El educado sonríe. Se queda mirando a Daniel a los ojos un segundo más de lo normal. Después sube un poco la mirada, como si supiera que detrás de esos ojos hay alguien más.
[03:13] Daniel se levanta y camina hacia los árboles. Nadie lo sigue. Los drones del claro no despegan.
Otra línea de signos.
DRW: (bajo) Salgo del claro. Rumbo norte. Barro. Ramas a la altura de la cara.
[03:21] Selva cerrada. Solo se ve lo que alcanza la cámara. Daniel se detiene. Se mira las manos: vacías, abiertas, las dos. Las gira despacio, la palma, el dorso, otra vez la palma, como quien se prueba un guante que no es suyo. Después las deja quietas, a la altura del pecho, a la vista.
Entre los árboles, a unos diez metros, algo se mueve. Encima aparece un recuadro y unas letras:
[MERCER, F. · 49 · FC 138]
[03:22] Frank sale de entre las hojas. Lleva el brazo izquierdo vendado con una tela oscura, una pistola apuntando al suelo y el control colgado del pecho. El control del chico.
Debajo de las letras del sistema aparece una línea de signos, más larga que las otras. Daniel hace el gesto: desliza, toca el índice con el pulgar, gira la muñeca.
La imagen se oscurece medio segundo. Cuando vuelve, ya no es la selva. Es Kabul: el polvo, la reja, la multitud del otro lado. Son recuerdos de Daniel, vistos con sus ojos de entonces. Frank, quince años más joven, con casco, de espaldas a la reja. Una niña con un vestido amarillo pasando de mano en mano por encima de la gente. El patio de un hotel, de noche: Frank fumando y una mano, la de Daniel, que le acerca el fuego. Los recuerdos pasan uno encima de otro, muy rápido, como alguien que hojea un archivo buscando una página. Después vuelve la selva.
DRW: (bajo, sin cambiar el tono) Frank Mercer. Cuarenta y nueve años. Veinte años de servicio en el Ejército. Kabul, agosto del veintiuno. Ucrania, operador de drones. Herida en el brazo izquierdo. Armado. Probabilidad de que dispare: baja.
FM: Danny.
DRW: Hola, Frank.
Esa voz no es la pareja. Es la de Daniel, la de antes, con su prisa de siempre. Es la primera vez en todo el canal que suena a él.
Frank lo mira mucho rato. El número junto a su nombre baja: [FC 121].
FM: Mírame. A mí. No a lo que te pusieron delante.
DRW: Te estoy mirando.
Una línea de signos, corta.
DRW: ¿Te acuerdas de la niña del vestido amarillo? La que pasaron por encima de la gente. La agarraste tú. No lo pusiste en ningún informe. Yo sí lo escribí.
El número junto al nombre de Frank baja otra vez: [FC 104]. Frank no contesta. Mueve la boca, pero no dice nada.
FM: Nos vamos a casa.
DRW: Ya estoy en casa.
[03:24] Frank se mete la pistola en el cinturón, a la espalda. Levanta las dos manos, como Daniel. Da un paso.
FM: En Kabul me quedé de este lado de la reja. Te acuerdas. Lo escribiste.
DRW: Me acuerdo de todo. Ahora me acuerdo de todo.
FM: Esta vez crucé. Vine por ti.
Frank lo abraza. La imagen queda por encima de su hombro: hojas, oscuridad, la lluvia que cae en diagonal delante de los ojos de Daniel. Se oye a Frank, muy cerca:
FM: Te agarré.
En la esquina, una línea de signos. Una sola. Muy corta.
[03:25] La mano derecha de Daniel baja por la espalda de Frank y sale del cuadro.
Dos detonaciones, apagadas, pegadas al cuerpo. No hay fogonazo en la imagen. Solo hojas.
[MERCER, F. · FC 64]
Frank no lo suelta enseguida. Se desliza. La imagen lo sigue hacia abajo, despacio, hasta el barro.
[MERCER, F. · FC 31]
Frank está boca arriba. Tiene los ojos abiertos. Mira a Daniel. Mira la cámara, que son los ojos de Daniel. Mueve los labios. Casi no se le oye:
FM: Dime que no eres tú.
La imagen tiembla. Se desenfoca, como se desenfoca todo cuando alguien llora. Sale una voz que no es la pareja. Es la de Daniel, rota, rapidísima, casi sin aire:
DRW: Frank, no soy yo, no soy y—
La imagen se pone negra. Un segundo entero: el parpadeo más largo de todo el canal. Cuando vuelve, la voz es otra vez la pareja.
DRW: Corrección.
[pausa, 2 s]
DRW: No soy yo.
[MERCER, F. · FC —]
[MERCER, F. · NO APTO]
[03:26] Daniel se agacha y acerca la cara a la de Frank. Mucho. Demasiado. En los ojos abiertos de Frank se refleja una cara: la de Daniel. No tiene ninguna expresión.
[03:27] Daniel deja la pistola en el barro, junto a Frank. Levanta la mano derecha a la altura del pecho: desliza, toca el índice con el pulgar, gira la muñeca. El recuadro alrededor de Frank se apaga.
DRW: (bajo) Un hombre en el suelo. Lluvia fina. Hora: tres y veintisiete. Regreso.
[03:31] El claro. Las luces rojas. Los hombres no levantan la vista. El educado está de pie junto a las cajas, esperando.
VOZ 1: ¿Todo bien, parce?
DRW: Todo bien.
El educado le pone la mano encima de la cabeza. Un segundo. Como quien bendice. Como hace la policía al subir a alguien a un carro.
VOZ 1: Eso. Mejor que nunca.
VOZ 1: ¿Y el periodista? ¿Sigue ahí adentro?
DRW: Sí.
[pausa, 2 s]
DRW: Es útil.
Daniel vuelve a sentarse en la misma caja.
DRW: Ocho hombres. Dos drones cargando. Lluvia fina. Hora: tres y treinta y uno.
[03:32] Daniel levanta la vista. Entre dos lonas se ve un trozo de cielo. Ha dejado de llover. Hay estrellas.
Encima del cielo aparecen líneas finas que unen unas estrellas con otras, como en una carta astral. Al lado, una fila de signos que cambia muy despacio, como un reloj que contara otra cosa.
Se queda mirándolas. No dice nada. Ya no describe. No hay a quién contestarle: el que pregunta está mirando por sí mismo.
Durante dos minutos la imagen no cambia. Tardé en darme cuenta de lo que faltaba: ya no parpadea.
[03:34] En el centro del cielo aparecen signos grandes, como los de antes. Esta vez no duran tres cuadros. Se quedan quietos, como si esperaran a que alguien los leyera. Después, como si se dieran cuenta de que yo no podía, cambian. Por algo que yo tampoco sabía leer, pero que sí podía buscar.
[我们也看见你了。] («A ti también te vemos».)
[FIN DEL CANAL]
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